Priorat

 

La región del Priorat se encuentra en la zona interior de la Provincia de Tarragona, en Catalunya. Gratallops, Falset, Porrera, Siurana, Poboleda, son localidades muy representativas. Cuando un vecino de Poboleda fue testigo de una celestial escalera por la que bajaban y subían ángeles hasta perderse en las nubes, Alfonso II de Aragón conmemoró el hecho con la fundación del priorato cartujano que llamó Scala Dei (la escalera de Dios) en 1200. La región concentra una larga historia de dominación románica (basta para ello con visitar la ciudad de Tarragona) y tradición de reconquista de la edad media en España (fue la última frontera de reconquista del Califato de Córdoba en 1100).

Un mundo pequeño en el que también se trabaja a pequeña escala: 1.887 hectáreas, 618 viticultores, 96 bodegas e infinidad de marcas de producciones bastante reducidas salvo contadas excepciones. El paisaje y la alta edad de las viñas condicionan una viticultura esforzada, en planicies, fundamentalmente manual, difícil de cultivar y con bajos rendimientos.

 

Es un clima muy continental, en el que el Mediterráneo no influye. Los suelos están formados por pequeñas, oscuras y brillantes láminas pizarrosas (la “licorella” típica de la zona), lo que da un marcado carácter mineral a los Priorat.

 

La experiencia en la copa bien se puede complementar con una visita a esta región de la provincia de Tarragona, agreste y montañosa, a la que el aislamiento y el abandono que vivió durante décadas le ha permitido mantener la belleza y la dureza de su paisaje prácticamente intactas. Viñas en laderas y barrancos de vértigo, carreteras serpenteantes, pequeños pueblos con unos pocos centenares de habitantes, sol y suelos calientes de pizarra. Es una depresión inclinada hacia el oeste y rodeada de montañas, que muestra una bella superposición de niveles en los que contrasta el verde de las cepas con lo oscuro de la roca.

 

Desde la apabullante Sierra del Montsant que delimita la región en su vertiente septentrional y la protege de los vientos del norte, se puede encontrar una sucesión de montañas entre las que se abre paso el río Siurana, afluente del Ebro. Aunque hay cierta influencia de los vientos del mar, el aislamiento montañoso facilita buenas diferencias térmicas entre el día y la noche durante la fase de maduración de la uva.

 

La fuerza del paisaje y de los suelos se transmite en los vinos. Los monjes cartujos de Scala Dei ya quedaron fascinados en el siglo XII, y desde la recuperación de la zona en la década de los ochenta del siglo pasado (por ese grupo de avanzada formado por René Barbier, Josep Lluis Pérez y Álvaro Palacios), muchos han sido los que se han sentido atraídos por ella.

El perfil típico de los Prioratos es de vinos potentes, profundos, con concentración y estructura. Vinos muy para beber y disfrutar, aromáticos, con marcado carácter mineral, balsámico y mediterráneo, boca sabrosa y taninos que bien tratados resultan maduros y suavizados.

 

El viñedo es fundamentalmente tinto (apenas hay un 5% de uva blanca) y está sustentado en dos variedades autóctonas, garnacha y cariñena, con ésta última tomando más protagonismo en los últimos tiempos. Los monovarietales son escasos y la mayoría de las veces se opta por un ensamblaje de las dos, a menudo con apoyo de las uvas francesas que se introdujeron en los ochenta (cabernet, merlot y syrah, fundamentalmente). La elaboración está evolucionando para no potenciar tanto la extracción, al tiempo que se reduce la influencia del roble, ya sea por el uso de barricas usadas o de mayor tamaño.